Kendall Jenner: lo que duele una foto
- 28 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 15 mar 2021
Esta foto de Kendall Jenner no ha parado de rular por internet, con largos debates sobre si se ha usado photoshop o no. Al margen del hipotético retoque (o mejor dicho, hipotéticos retoques) vengo a confesar algo: esta foto me ha afectado.
Está bien, no es la primera vez que vemos a una modelo con un cuerpo delgado, ni siquiera es la primera vez que vemos una foto trucada. ¿Por qué te debe afectar Carmen? Os debéis preguntar. Pues porque a mi parecer esta imagen dice tanto del sometimiento estético, la cultura de la dieta y la delgadez que me ha dejado sin palabras.
Que esta chica viva de la moda y sea delgada no es algo que vaya a juzgar: los cuerpos delgados existen y posar, desfilar y que te paguen por ello no suena nada mal. Es su vida. Su libertad. Sin embargo, me han venido tantas ideas a la cabeza que no puedo más que compartirlas.
Kendall Jenner es una mujer atractiva, siempre se le ha conocido con un cuerpo delgado y estilizado. Sin embargo, a sus 25 años se ha hecho múltiples retoques de estética. No estoy en contra de que la gente modifique su cuerpo pero no me deja de sorprender que el % más alto de retoques nos los hagamos las mujeres mientras que son los cirujanos, los hombres, los que nos cortan y estiran la piel. Me imagino a "no sé cuantos" senyoros de cierta edad, con el poder que da el dinero, dibujando sobre la piel de Kendall. Ellos, siempre ellos.
La mayoría de nosotras no tenemos el dinero de Kendall así que recurrimos a dietas imposibles o a directamente no comer. Los datos están ahí y no dejan de decirnos que existe una guerra hacia nuestros cuerpos brutal y que su objetivo último es someternos al patriarcado.
La foto nos marca un ideal de mujer, como dice Naomi Wolf, una especie de mujer-robot que nunca está acabada del todo y que puede ser perfeccionada más si cabe. Kendall se presenta sin un ápice de grasa, con la barriga trabajada, sin un pelo en su cuerpo, con las piernas larguísimas, con un coño que cabe en una pieza diminuta, unos muslos que no se rozan y que jamás tendrán zonas oscuras, caderas en forma de S, una cara de niña-mujer sexy, con labios gruesos y ojos de gata: el perfecto símbolo de lo que se espera de nosotras.
Muchos hombres dirán que no desean un cuerpo así. Es posible que en realidad no sean ellos, en su individualidad, quiénes aboguen por físicos imposibles, sintiendo atracción también por cuerpos rechonchos, con estrías y tetas caídas sin ningún problema. Pero aun así existe este sistema patriarcal, y esa industria, la moda. El sistema nos cosifica y difumina nuestro cuerpo con la finalidad de agradar a eso que llamamos la mirada masculina. Sigo defendiendo que realmente no se sabe cómo es el cuerpo de la mujer: la idea que se tiene del mismo, está tan viciada históricamente de patriarcado y misoginia que es imposible creerse eso del peso ideal, de la feminidad y de las medidas perfectas tal y como nos lo cuentan. Nos quieren completamente envueltas en vergüenza y culpa.
De otra parte, esta ese mundo, el de la moda, donde también muchos hombres nos definen, sean o no del colectivo LGTBI, proyectan sobre nuestros cuerpos su mirada, lo que consideran estético o no. Ellos, siempre ellos. Nadie nos ha preguntado jamás, nadie nos ha dado voz, nadie nos da libertad.
Me duele esta foto, porque aunque Kendall Jenner es libre de subirla a sus redes sociales, me recuerda sistemáticamente la crueldad con la que nos separan de nuestros cuerpos y como nos maltratan sin cesar.





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