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- 19 ene 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 22 ene 2021
Cada vez me siento más libre para ser yo y es una sensación tan potente que no os la puedo explicar. Por supuesto tengo temores y sufro si me pasa algo molesto o hiriente pero llevo tiempo sintiéndome en calma. ¿Y si la calma es mejor que la felicidad?
Cuando comencé con el feminismo y la gordofobia pasé épocas de angustia vital importante. He sido la más intensa del lugar, la que disparaba a matar repleta de frustración pero también de temores. Verse cara a cara con la realidad duele.
Este es un proceso largo, que se construye con cada lectura y experiencia. Es evidente que puedo volver a la angustia vital. No he llegado al nirvana ni es un pase seguro a nada. Pero que bien se está cuando intentas hacer lo que quieres, aceptas contradicciones, asumes ansiedades y sigues sin cambiarte como eres porque eres esto y está bien (salvo si afectas a otras personas o al entorno, ahí no hay excusas, puedes y debes cambiar).
Soy gorda, soy ansiosa, me atrevo a decir que PAS. Soy rebelde y me cuesta todo ese mundo de relaciones sociales desmedidas y relaciones sexo afectivas. Y no pasa nada. Porque no encuentro satisfacción en aguantar el malestar que me produce una relación con un onvre, ni que validen lo que creo/pienso y hago. Prefiero que lo validen las compas, que son mejores y más poderosas.
Ir aceptando que la belleza no lo es todo y que es un arma de destrucción masiva contra nosotras, me está ayudando enormemente. No rechazo la belleza pero las bellezas son tantas... Igual las rarezas y las fealdades también son encantadoras. Poder ir vestida más masculina, más femenina, maquillarme como una puerta o dejarme las ojeras a la vista, ir con ropa terriblemente desgastada o comprarme algo que me flipa. Sí, cuando me gusta alguien quiero que me hagan sentir deseada. Pero todo no depende de eso. Y si alguien está conmigo y simplemente parece proyectar que algo de mi no está a cierto nivel para hacerme sentir guapa... es mejor que deje a esa persona o que simplemente la asuma como el polvo de rescate, como un valium cuando estás a tope.
Si las mujeres rozamos algo de esta libertad, si luchamos por tocarla, ¿sabéis todo lo que podemos hacer individual y colectivamente? ¿Sabéis el poder que quitamos a los onvres? ¿Sabéis que bien nos vamos a sentir?
Seguir intentándolo. Merece la pena. Aunque al inicio duela. Aunque cueste. Seguir.





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