Redonda 5.
- 4 ene 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 5 ene 2021
Tengo los cuadernos de toda mi carrera profesional apilados todavía en el viejo piso de mis padres. Moviendo objetos hoy me encontré con un diario repleto de anotaciones, inquietudes, curiosidades y anécdotas con las niñas y los niños de las clases por las que he ido pasando. Hacía mucho tiempo que no veía algunas de esas fotos, como las del parvulario de aquella escuela valenciana donde estuve diez años. He recordado el tierno olor a plastelina, los zapatos de charol y las obras de teatro infantiles.
<<5 febrero 1986.
Estoy preocupada por mis niñas. Dos de ellas, con un talante muy poco tolerante, han comenzando a amedrantar a otra niña haciendo referencia a su ropa, el tamaño de sus piernas o la redondez de su cara. ¡Solo tienen cinco años! Me alegra enormemente que sepa responder y defenderse, les ha dicho que le tienen envidia, que quieren ser como ella. ¡Que maravillosa la autoestima de nuestras criaturas y su fortaleza!>>.
<<17 febrero 1986.
Hoy hemos comenzado los preparativos para una pequeña obra de teatro musical. Los conflictos siguen apareciendo entre mis niñas. Las dos con más temperamento han solicitado de forma gritona y contestona los papeles protagonistas, la hormiga y la flor. Se les ha ocurrido meterse con la compañera de siempre, diciendo que debe interpretar al sol porque es redonda como una pelota y ocupa mucho espacio. Ella sigue mostrando fortaleza. Les ha vuelto a llamar envidiosas, que el sol es bonito porque brilla mucho. Al final los papeles se han repartido por sorteo y les han tocado otros diferentes a los que querían. He mostrado mi preocupación a mis compañeras de trabajo pero creen que estoy exagerando, que son cosas de niñas y que no hay para tanto>>.
<<20 febrero 1986.
Desde el interior del aula he escuchado una canción: “¡Ana / rana / cara de tarta / tiene una panza / como una casa!”. Ana ha llorado por primera vez. No quiero que esta niña crezca acomplejada>>.





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