Remolinos emocionales
- 7 ene 2021
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La semana pasada gestionamos testimonios reales de personas gordas en relaciones sexo-afectivas desde Stop Gordofobia. Esto hizo que me cuestionara mis propias experiencias pues me vi muy reflejada, la verdad. Mi conclusión es que uno de los factores que me alejan de las relaciones es mi peso (sé que hay más factores, como reconocerme feminista o que el mundo esté plagado de onvres).
Con el paso del tiempo y el activismo, pero también la calma y (quiero pensar) que la madurez, intento procesarlo diferente. No es que no duela o no crea que en parte es una mierda, pero asumo (o lo intento) los límites y sobre todo acepto las cosas como son... Mucha aceptación.
Todas las personas estamos condicionadas por un millón de mierdas. Yo también. A nivel estético-superficial pero también a otros niveles, y eso marca nuestras elecciones personales. ¿O a caso mis elecciones son puras y libres? ¡Y una castaña!
A ver si me explico: no me parece super bien que la mayoría de tios que pasan por mi vida me quieran para relaciones clandestinas, y que no incluyan cuidados (¡que utopía!) por mi peso, pero sí me ayuda a entender que estamos tan condicionadxs por los mandatos sociales y del cuerpo que les cuesta la vida concebir las relaciones de otra forma.
Estoy aprendiendo a partir de esto. Pero también, como dije, me recuerdo a mi misma que soy una tia rebelde, que no quiero según que cosas en mi vida, que he vivido procesos duros de ansiedad/depresión, que cada día me gustan menos onvres porque tolero menos cosas que antes me parecían lo normal y ahora me parecen machismo en vena. Todo esto hace que conciba las relaciones sexo-afectivas diferentes y también que cambien y sean menor en número. En realidad, no pasa nada, porque otra de las cosas que quiero aceptar es que la soltería es una opción más.
Ir entendiendo todo esto me ha hecho ir procesando la angustia. También intento repensar y desglosar las emociones, los pensamientos y las acciones. Los pensamientos siempre los desgrano entre: mis experiencias personales, el activismo y la realidad social. Las emociones, intento identificar cual me invade y darle salida. Las acciones: antes era más impulsiva, mendigaba afecto, me arrastraba soberamente, ahora intento darme espacios para relajarme, duchas largas, llorar, y sobre todo poner distancia con la otra persona y no responder a sus miserias ni darle coba si eso me va a hacer sentirme una basura. Prefiero gestionar un adiós a tiempo que una autoestima aplastada por meses. Por cierto, superar la frustración y darle paso me ha ayudado enormemente.
Cada persona es un mundo. Y vamos entendiéndonos con el tiempo (¡o no!). Son procesos largos y costosos que pasan por mil etapas (yo he experimentado ira, rabia, y en consecuencia, me mareaba a mi misma y al resto, buscaba aprobación desmedida o consultaba todo con todo el mundo pensando que la respuesta estaba en otra persona). Sigo removida. Me gustaría experimentar que es quedar con alguien de manera sana por un tiempo. No hace falta ser pareja (en términos tradicionales), ni tener nada definido, pero darse ese espacio de conocerse. Sé que cuando esto se pase el tema relaciones sexo afectivas quedará en segundo o tercer lugar y otras áreas de mi vida adquirirán más importancia.
En otros momentos, respondería a la frustración atacando mi cuerpo, con atracones o miradas de asco y ocultándome en ropa grande y oscura. He ganado algo: no creo que yo deba modificar nada de mi físico, solo seguir mi vida. PD. Si podéis, ir a terapia

Ilustración de Cécile Dormeau, podéis seguir su trabajo en las siguientes redes sociales:




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